Creatividad – Guía básica del cazador de ideas

¿Cómo funciona el proceso creativo?

Para crear una historia (o una ambientación, un game-play, o lo que sea que estéis buscando crear), no basta con ser receptivo a cualquier idea. Eso está muy bien si escribís microrrelatos o cualquier otra cosa que no requiera cierta complejidad, pero si la mecánica es algo más que describir lo que sentís en ese instante necesitaréis tener una cierta organización.

Si buscáis en la Wikipedia, podréis disfrutar de un artículo genial en el que se muestran varios modelos del proceso creativo (además de otras cosas interesantes): http://es.wikipedia.org/wiki/Creatividad. Pero yo voy a contaros una pequeñísima adaptación de lo que nos comentó Valentín, porque es de esas cosas que sin saberlo ya hacía yo antes y me ha funcionado bastante bien.

1. Preparación:

A la hora de lograr que las ideas surjan a nuestro alrededor para formar la historia que queremos, tenemos que rodearnos de los estímulos externos necesarios.

Vuestra mente necesita material para generar las ideas y establecer las conexiones, y tenéis que proporcionárselo. La mejor forma de hacerlo es leer e investigar. Introducirse en el mundo que pretendéis construir y en la mente de sus habitantes.

Si vuestra historia transcurre en una ciudad, visitadla, leed sobre ella, empapáos de la ciudad hasta que podáis imaginar a vuestros personajes dentro de vuestro escenario.

Si vais a inventaros un mundo mágico, buscad mitologías y leed historias fantásticas.

Si queréis crear un mundo de ciencia ficción, meteos de lleno con teorías científicas.

Si vuestro personaje tiene determinados problemas, informaos de cómo puede afectarle psicológicamente.

Veréis cómo vuestro universo, que hasta ahora no era más que una descripción monocroma, empieza a tomar color y forma, y descubrís cosas sobre él que ni siquiera vosotros sabíais, aunque sea vuestro propio mundo inventado, y que aportará una nueva dimensión a vuestra historia.

Pero no sólo de ambientaciones vive una historia. De hecho, el elemento fundamental son los personajes. Tener nociones de psicología siempre viene genial, pero no es completamente imprescindible. Vivimos rodeados de personas de las que sabemos perfectamente cómo actuarían en distintas situaciones. Empezando por nosotros mismos.

Pablo siempre nos decía que todos los personajes siempre tienen algo de su autor. Si conseguís que una de vuestras creaciones os dé escalofríos, probablemente es porque os habéis reconocido en ella. Existen técnicas que pueden ayudarnos a sacar esa parte de nosotros que trata de esconderse de nuestro propio consciente. Investigarnos a nosotros mismos también forma parte del proceso creativo.

Una de ellas, y que nos mostró Laura López durante el Encierro, es el Seitai (http://www.seitai-cvp.com/), sobre el que os recomiendo que investiguéis (y si alguien os puede hacer una demostración como hizo Laura con nosotros, genial). Practicando estas técnicas, además de relajarnos, entraremos en un estado de auto-conocimiento que nos sorprenderá, desvelando algunas cosas de nosotros mismos, y nos ayudará a comprender mejor a nuestros protagonistas. Imagino que con otras técnicas como el Yoga, el Reiki o el Feng Shui se pueden obtener resultados parecidos.

Pero no quiero hablar hoy de los personajes, porque es un apartado que merece su propio artículo, así que enlazo esto con el siguiente apartado.

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